jueves, 24 de marzo de 2011

No hay culpa sin sangre.

Hay semanas que pasan volando, pasan tan rápido que ni siquiera te das cuenta de lo que has vivido, semanas que se quedan clavadas en el tiempo y no avanzan por mucho que quieras, semanas en que miras al pasado y te quedas absorta, sin poder articular palabra, semanas en que no ocurre nada interesante y la monotomía te hace arañar la pared, semanas en que te dedicas a echar de menos a personas, y a inventar lo que pasará en la siguiente. Y semanas en la que sus ojos azules queman con fuego tu sien.

Don't love me.

Me encontraba debajo de una mesa de comedor, para ser más exactos la mesa para ser más exactos la mesa de comedor de mi casa. Estaba acuclillada, apoyada en una de las patas, llorando como si al mundo le quedarán escasos minutos de vida. Bueno, en cierto modo mi mundo había desaparecido.
La persona a la que amaba por fin se había dignado a dejar a su pareja por mí, y yo sin saberlo me las había ingeniado para que él ese mismo día me viera besándome con alguien con quien nunca tuve nada.
Lo había chafado todo.. Lo había hecho todo por venganza, por celos, por inmadura, por subnormal, y sobre todo: por necesitarle más de la cuenta.
Él había sido el motivo por el que yo había regalado mis labios una y otra vez, sin importarme nada quien era el que tenía entre mis brazos. Todo era insignificante al lado de la idea de perderle, así que nunca me supo mal todo aquello.
Estaba pasando, el que con creces estaba siendo el peor día de mi vida hasta el momento.
Ovillada en el suelo, recibí la quinta hora consecutiva sin parar de gimotear, gritar, y recibir el vacío con los brazos abiertos.
Aquello era algo que nunca me iba a perdonar. Jamás.
Por cosa del destino, mi casa estaba desocupada durante aquella tarde, y aún quedaban horas para que alguien pasara por allí. Por que en cuanto alguien encontrara, no me quedaría otra que fingir estar de una pieza.
Aquella llantera no se debía a un triste amorío de verano, ni a un chico guapo que me gustaba –que también era hermoso-, no era sólo eso. Era la única persona que me había hecho sentir viva en mis años de vida. Era el pilar fundamental de mi vida. Era la persona con la que llevaba un año y medio compartiendo los mejores momento jamás vividos en mis carnes. Era alguien a alguien amaba por cosa del azar y del destino.
Algo indestructible.
Me disponía a acurrucar de nuevo el papel higiénico en mi regazo cuando alguien pegó al timbre.
No esperaba visitas de ningún tipo, y mucho menos un día de tormenta como el que hacía fuera.
Me arrastré-literalmente-por la alfombra hasta acercarme a la puerta, me miré en el espejo durante un instante y tuve un escalofrío sobrecogedor.
Por costumbre, miré por la mirilla.
Sí, era él.
Abrí la puerta a pesar de mi aspecto y de mi llanto incesable.
Estaba totalmente empapado. Las gotas se deslizaban por los surcos de su frente desde que caían desde los mechones de su pelo castaño claro, tenia el ceño fruncido haciendo que sus ojos marrones mostrarán agitación y desasosiego.
Bajó la mirada separando la suya de los míos unos instantes, y comenzó a hablar con la voz agitada.
-¿Sabes? No sé como coño lo haces. Te destrozo, me destrozas.. Me destrozas de nuevo, te destrozo yo.. Y.. y.. y.. no puedo vivir sin ti.. No sé que será.. No sé por que siempre tengo que volver a ti.. de la misma manera que tú vuelves a mí sin sentido.. ¡Joder! ¡Míranos! Somos.. somos.. No somos una pareja normal.. ¿Qué pasa? ¿No podemos ser felices por nosotros solitos sin tener que meter de por medios cuernos, discusiones, y peleas?
Me abrasó con su mirada, y siguió hablando mientras los ojos se le encharcaban.
-¿Por qué..? ¿Por qué no podemos ser una pareja normal..? No lo entiendo.. No tengo claro qué es lo que falla pero.. Pero no sé que hacer.
-Tal vez deberíamos.. desaparecer uno de la vida del otro… -susurré con el pecho encogido. Las lágrimas acampaban a sus anchas sobre mis mejillas.
-No.. No puedo vivir sin ti, E.. No me sale.. –ahora él tenía los ojos cerrados, y la amargura corría por su rostro con fiereza.
-Ni yo sin ti.. Pero no se me ocurre ningún plan mejor.. –retrocedí un par de pasos y me metí en el interior de mi casa de nuevo, tiré un poco de él sin parar de llorar para protegerle del frío.
-Entonces no nos queda otra que.. hacer lo de siempre, esperar que todo esto siga su curso.. –me dijo.
Entonces todo me quedó claro. Todo tenía un motivo.
Cerré los ojos y dejé que las palabras salieran por mi boca sin revisarlas antes en mi cabeza.
-Lo nuestro está.. agonizando.. queda poco, lo sé.. Pero me sigue dando pánico soltarte antes de tiempo..
Él se había acercado a mí, y me rodeada entre sus brazos con fuerza, evitando que pudiera mover, intentando que le sintiera cerca.
-Entonces dejemos que el tiempo corra hasta el momento que el fin llegue-finalizó antes de volver a besarme una vez más.

Memories.

Me levanté de aquella cama en la más absoluta oscuridad de la noche.
Mi pecho se agitaba y ardía al mismo tiempo, a la velocidad de la luz.
Los jadeos se apoderaron de mí mientras yo intentaba encontrarme a mí misma. Tanteé el suelo congelado con las manos hasta que encontré el interruptor, encendí el flexo para alumbrar la pequeña habitación.
Giré sobre mí misma un par de veces, intentando hallarme.. pero no me encontraba.
Una gran bola conocida para mí subió hasta mi garganta, empujándome hacia delante. Sabía lo que era eso, las ganas de desaparecer de allí.
Cerré los ojos con fuerzas mientras me apoyaba en la pared, intentando establecer de nuevo mis pensamientos pero se movían tan rápido que no me daba tiempo ni a leer su composición.
Me llevé las manos a la cabeza de forma inconsciente mientras mi corazón me golpeaba con fuerza el pecho hasta el punto en que comenzó a dolerme. Si quería salir de ahí lo iba a tener complicado.
Un pequeño grito es todo lo que salió de mis labios.
10 minutos después me encontraba sentada en una esquina, abrazada a mis propias piernas, mientras la habitación parecía girar alrededor de mí.. o era yo la que giraba, no lo tenía demasiado claro.
Hundí mi cabeza en las rodillas mientras su imagen inexistente me taladraba la cabeza.. como cada día desde hacía meses.

Sentimientos contra los que no puedo luchar.

Llevo toda la tarde intentando llegar a una conclusión coherente sobre los sentimientos.
Pero no tienen sentido. En absoluto.
Se mueve tan rápido, que no me da tiempo a leer su composición.
Son inestables como una gran bola de nieve, no sabes si va a llegar a su recorrido antes de que se rompa.
¿Desaparecen con el paso del tiempo?
Lo dudo, sentimientos como el amor maternal perdura hasta el fin de los días del que lo siente.
¿Tienen cura?
No creo. Pero estoy segura de que si pusieran a la venta algún médicamente que nos librara de los sentimientos inadecuados se agotaría en cuestión de segundos.
La vida sería mucho más fácil si no amaramos a quien amamos de forma involuntaria.
Pero tal vez el mundo se convirtiera un lugar insoportable donde vivir sin que nuestro alrededor moviera cielo y tierra para encontrarse de nuevo con las personas que quieren sin querer.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Oleadas de fuego congelador.

Me gusta la suavidad de sus labios. Sus ojos azules en la oscuridad. El tono azucarado de su piel. Su sonrisa. Los pequeños pliegues que se le forman cuando sonríe. Me gusta su cuello. El olor que desprende. Su olor es el mayor de mis drogas. Me gusta sus manos cuando me acarician. Me gusta sus brazos cuando me retienen junto a él un rato más. Me gusta su pecho por el que me pierdo durante horas. La forma en que respira. Y en la que suspira. La forma en que susurra. Y la forma en que grita. El tono de su pelo. Me gusta cuando me lo dice únicamente con gestos. Con una mirada. Y más sonrisa. Creo que eres la persona que más he visto sonreír en mi vida. Siempre la tiene dibujada en el rostro. Hace que me contagie. Que no quiera dejarle tan sólo un instante. Que sea todo por lo que quiero seguir. Que su nombre queme y acaricie mi sien a la vez.
Es algo distinto, algo único.
¿Quién fue? Quiero que seas tú.

Verdades relativas.

Todo son mentiras, y con ello todo lo que queremos decir es la verdad. Las mentiras no existen, únicamente existen las pocas verdades, las verdades maquilladas, las verdades cubridas por un precioso manto, que en la mayoría de los casos lo hace todo más.. fácil.