jueves, 24 de marzo de 2011

No hay culpa sin sangre.

Hay semanas que pasan volando, pasan tan rápido que ni siquiera te das cuenta de lo que has vivido, semanas que se quedan clavadas en el tiempo y no avanzan por mucho que quieras, semanas en que miras al pasado y te quedas absorta, sin poder articular palabra, semanas en que no ocurre nada interesante y la monotomía te hace arañar la pared, semanas en que te dedicas a echar de menos a personas, y a inventar lo que pasará en la siguiente. Y semanas en la que sus ojos azules queman con fuego tu sien.

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