jueves, 19 de mayo de 2011

Octubre's memories.

Era Octubre, y me encontraba en el interior de un coche, para ser más exactos, el coche de mi hermana, mirando por la ventanilla mientras intentaba desconectarme del mundo simplemente en un impulso.
Pero no funcionaba, ni siquiera mi modo “inercia” me daba el poder de separarme de mi alrededor.
La inercia era el modo que, sin yo pedirlo mi cerebro lo activaba de forma automática. Vivir sin pensar, actuar sin sentido, actuar por pura inercia, hacia donde me llevase el aire en el momento adecuado.
No era bueno, pero tampoco malo. Al menos me mantenía escondida entre una nube gris que no me dejaba ver a mi alrededor. Era una manera de evadir el dolor.
La lluvia caía con intensidad, y la gente se apretujaba bajo los paraguas con apariencia de pánico hacia al frío. Era y es una realidad en Málaga que la gente le teme al frío como un elefante a un triste ratón. Echan de menos el calor de tal modo que, en invierno es complicado ver amontonamiento de gentío sin haber trabajo o deberes irremediables de por medio.
Pero eso nunca ha ido conmigo, el frío era una forma de vida que siempre he querido tener, pero que casi nunca he tenido el placer de disfrutar como en otros lugares de España.
Nunca he escondido mi aversión ante el calor insoportable del verano, cosa que la gentes del lugar no comprendían.
Llevaba los cascos ataviados en las orejas, huyendo de la música romántica y empalagosa del momento que mi hermana siempre ponía en el coche a todo volumen.
Escuchaba Seether, un cantante que había conocido tiempo después de que todo pasara. Era una voz grave que no me recordaba a nada, que no traía ningún tipo de recuerdos a mi mente.
Miré el escaparate de una farmacia, y ví la temperatura que marcaba el termómetro del exterior.
8ºC, sensación térmica de 4ºC.
La humedad era algo con lo que ya sabía vivir, ya que no había conocido ningún otro clima de forma temporal, pero que me resultaba incomodo por naturaleza.
En mi mente se agolpaban imágenes sin sentido, de un tiempo pasado en el que pasaba horas riendo con las que por entonces eran mis amigas.

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