martes, 25 de octubre de 2011

No todo depende ser humano.


El ser humano ha conseguido volar, crear armas nucleares, mover civilizaciones enteras hacia la guerra, y luego frenarlo todo, reaccionar y hacer que nos sintamos unidos de nuevo. Pero hay algo que parece que se le viene grande, y eso son los sentimientos. Algo que parece ser tan simple como querer o no querer a algo instintivamente se nos escapa de las manos. 


El ser humano, desde tiempos prehistóricos ha tenido la necesidad vital de creer en un ser superior para dar sentido a su existencia, llevándolo a un punto de simple creencia hasta el ser una forma de vida. Nadie es absolutamente ateo, nos viene de serie pensar eso.


Por otro lado, al primer instante de nacer, de salir del útero materno ya tenemos la unión con nuestra madre, y viceversa.


El cariño, el afecto, y el amor es algo que se nos va desarrollando cual vamos creciendo, sin tener medida exacta con cada edad.


No podemos controlarlo, un día, cuando menos te lo esperas, te das cuenta lo muchísimo que harías por tus hermanos, padres, amigos o conocidos. 


Con lo cual el mundo se paraliza y mueve, familias rotas que quieren volver a reencontrarse, situaciones amorosas que se ven distanciadas, y un largo etc.


El amor, por mucho que duela, escueza y a veces nos haga sufrir hasta llevarnos a nuestro abismo oscuro personal es la misma razón por la que hoy estamos aquí.


El amor, es lo mismo que nos da fuerzas para levantarnos un día lluvioso cuando no apetece ir a trabajar, da esperanzas cuando las enfermedad se interpone en nuestro camino, da ilusión cuando hay un objetivo que nos llevará a este propósito con más fuerzas.


Y veces todo a cambio de una simple sonrisa de complicidad, de un abrazo maternal, o de un beso que nos incita a seguir un día más.

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