miércoles, 20 de abril de 2011

I need to disappear.

Comienza el espectáculo.
La música retumba en el suelo. Te vibran los pies. Sientes cosquillas en las palmas de las manos. Te sientes bien. Vivo. Fuerte. La muchedumbre aclama tu nombre. Todos te conocen. Todos te quieren. Eres el mejor. El mejor que jamás ha existido antes. O al menos eso es lo que tú piensas. Te tienen rodeado. Pero eso no importa, ¿verdad? Es perfecto. Nunca dejarían que nada te pasara nada. Te falta el aire. Decides avanzar tan sólo un paso. Se enfadan. No debes hacer eso. ¡Está prohíbido! Tienes que estar en la línea que ellos han marcado. Ni un paso delante, ni uno detrás. Te tiran. Te pisan. Te asfixian. Ahora tan sólo deseas que desaparezcan. Pero pasan sobre tí. Pisándote. No entiendes por que tienen que hacerlo. Pero les encanta. Y no piensan parar. Quieres desaparecer. Huir. Dejar de existir. Desaparecer. Pero no van a permitirlo. Tú eres su juego. Ha sido tu culpa. Tú has estado en su círculo. Te conocen. Saben tus puntos débiles. Y jamás te dejarán ir. Les perteneces. Eres su muñeco. Su muñeco. Su muñeco. Te has convertido en el muñeco de la sociedad.
No hay salida.

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