Abrir los ojos. Encontrarle. El temblor de las piernas sacude el cuerpo. Apretar los labios e intentar centrar la mente. La locura del corazón que retumba en los oídos. Ven. Viene. Un primer beso que se presenta suave. Y un segundo beso que se presenta deseoso de más. Una separación momentánea. La electricidad de sus ojos marrones hacen que se pierda el norte. Parpadear rápido para hallarte. Volver a besar. Besar. Besar. Besar. Lamerle la cara. Las mejillas. Los labios. Primer mordisco. ¡Ah! ¿Te ha dolido? No importa. Sigue. Caricias revoltosas que se enredan en la piel. Un peso sobre ti. Y la primera prenda que se despeña hacia el suelo. La vista alcanza a su piel. ¿Su piel? No se sabe que es qué. Respiraciones frenéticas. Y prendas que se acumulan en el suelo. Manos incansables. Dos perfectas piezas creadas únicamente para encajar entre sii. Mirarle. Susurros intangibles. Una palabra que vale más que toda una humanidad. Te amo. los más largos que había vivido. Perder el sentido de la cordura. 1+1; 1.
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